El Primero de Mayo no es un día de fiesta, sino un día de lucha revolucionaria
El 1 de Mayo, la inmensa masa proletaria de todo el mundo debe volver a oponer su poder de clase a la cadena de todos los Estados burgueses, imperialistas y belicistas, y volver a ser dueña de su propio destino, sacudiéndose de encima toda la opresión ideológica, económica, social y política de la burguesía. El 1 de Mayo, el proletariado que habla todas las lenguas debe oponer al nacionalismo —estandarte y engaño agitado por las más diversas burguesías en sus guerras imperialistas— la bandera de su propia unidad de combate internacional.
Con esta bandera, en esta formación necesaria, deben anularse las fronteras nacionales: frente a la geografía de los Estados imperialistas, debe volver a afirmarse la geografía que tiene una sola frontera insalvable, la de clase.