PARTIDO COMUNISTA INTERNACIONAL: Lo que va de Marx a Lenin, a la fundación de la Internacional Comunista y del Partido Comunista de Italia (Livorno, 1921); la lucha de la Izquierda Comunista contra la dgeneración de la Internacional, contra la teoría del "socialismo en un solo país" y la contrarrevolución estalinista; el rechazo de los Frentes Populares y de los Bloques de la Resistencia; la dura obra de restauración de la doctrina y del órgano revolucionarios, en contacto con la clase obrera, fuera del politiqueo personalista y electoralista.
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Contra las guerras imperialistas, siempre y en toda condición el derrotismo revolucionario

Presionada por la crisis global del modo de producción capitalista, la situación en Oriente Medio se vuelve cada día más crítica. La guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, independientemente de su evolución en el futuro inmediato, es tanto un síntoma como un factor que acelera y agrava esta situación.

El Estado de Israel cumple plenamente la función y el rol que le asignaron, inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, las potencias imperialistas victoriosas (lideradas por EE. UU. y la URSS): la de un gendarme armado, pagado y apoyado por los intereses del capitalismo global, en el corazón de una región rebosante de petróleo, gas y otras materias primas preciosas, y una encrucijada del comercio internacional. Por su parte, las burguesías locales (árabes y no árabes), laicas o intolerantes, corruptas y reaccionarias, temerosas ante los imperialismos más poderosos, no han hecho y siguen haciendo otra cosa que aferrarse a los yacimientos de oro negro y seguir el rastro del dinero: dólares, rublos, euros o yenes; da igual.

En el contexto de la crisis global, todos estos factores simplemente sientan las bases para un conflicto inter-imperialista más amplio, destinado a estallar en una Tercera Guerra Mundial. Los proletarios ya son (y serán cada vez más) víctimas de estos escenarios sangrientos, presentes y futuros. La sobreproducción de bienes y capital, típica de esta fase imperialista, es también una sobreproducción de seres humanos: víctimas que deben ser sacrificadas en el altar de la preservación del capitalismo a toda costa . Los proletarios y las masas proletarizadas de Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria e Irán lo saben bien, por terrible experiencia directa, abandonados por todos, traicionados por todos, torturados por todos y, lo que es más, atrapados en la infame trampa de los nacionalismos antihistóricos.

¿Y qué hay de los proletarios de los imperialismos más poderosos, los euroasiáticos y estadounidenses? ¿Qué ayuda pueden ofrecer a sus hermanos hoy, tras casi un siglo de contrarrevolución, democrática o fascista, que los ha paralizado en la ilusión de que, después de todo, este es "el mejor y más reformable de todos los mundos posibles"? En las guerras imperialistas, nos enseñó Lenin, no hay "agresores" ni "agredidos": todos son agresores y solo hay un atacado: el proletariado mundial.

El camino es largo y empinado, pero no hay otra salida. Los propios acontecimientos materiales socavarán el hasta ahora sólido muro que separaba al proletariado de las principales potencias imperialistas de los demás contingentes de un proletariado cada vez más numeroso. No basta: es necesario recuperar la conciencia de la necesidad de la transición a un modo de producción superior, y por lo tanto del difícil y largo camino para lograrlo. Esta es la tarea primordial de la vanguardia de la lucha, de los revolucionarios que no se dejan intimidar por las innumerables ilusiones sembradas durante décadas de prácticas reformistas, democráticas, antiproletarias y contrarrevolucionarias.

En el corazón de esta enorme tarea reside la exigencia del derrotismo revolucionario. No es una consigna, sino una práctica de lucha que debe partir del reconocimiento de que, precisamente, el único atacado es el proletariado: no hay "frentes" donde desplegarse, ni "enemigos principales" ni "amigos privilegiados". Debemos luchar contra todas las burguesías y sus estados, y en primer lugar contra nuestra propia burguesía y su estado.

¡Organízate en todo lugar para una lucha de clases radical contra el estado capitalista, sus instituciones y todos sus partidos! Desarrolla una lucha real para defender las condiciones de vida y de trabajo, para asestar un duro golpe a los intereses económicos y políticos de la burguesía.

Negarse a aceptar sacrificios económicos y sociales en nombre de la economía nacional. Romper abiertamente la paz social, con un retorno decidido a los métodos y objetivos de la lucha de clases, la única verdadera solidaridad internacionalista, tanto en las metrópolis como en las periferias imperialistas. Rechazar cualquier partidismo cómplice (nacionalista, religioso, patriótico, mercenario, humanitario, socialista, pacifista...) a favor de cualquiera de los estados o frentes involucrados en las guerras. Organizar huelgas económicas y sociales que desemboquen en verdaderas huelgas generales para paralizar la vida nacional y allanar el camino a huelgas políticas, diseñadas para frenar e impedir cualquier movilización y propaganda de guerra.

Solo si la vanguardia de la lucha de nuestra clase se organiza en torno a estos temas (y no solo en los ámbitos necesarios pero limitados de los sindicatos, el medio ambiente, los asuntos sociales, etc.) y se une y fortalece al partido de la revolución comunista, podremos prepararnos para acciones de abierto antimilitarismo y derrotismo antipatriótico. Es decir:

Actuar para que el propio Estado y sus aliados sean derrotados, desobedecer las jerarquías militares de manera organizada, confraternizar con nuestros hermanos de clase (también atrapados en sus "patrias"), aferrarnos firmemente a nuestras armas y sistemas de armas para primero defendernos y luego liberarnos de los tentáculos de las instituciones burguesas: transformar la guerra entre estados en una guerra dentro de los estados, en una guerra civil, en una guerra revolucionaria.

Son los propios hechos de la realidad capitalista actual los que gritan trágicamente la urgencia de este trabajo y la necesidad de esta perspectiva.

                                                                                                                                                         28 de febrero de 2026

INTERNATIONAL COMMUNIST PARTY PRESS