PARTIDO COMUNISTA INTERNACIONAL: Lo que va de Marx a Lenin, a la fundación de la Internacional Comunista y del Partido Comunista de Italia (Livorno, 1921); la lucha de la Izquierda Comunista contra la dgeneración de la Internacional, contra la teoría del "socialismo en un solo país" y la contrarrevolución estalinista; el rechazo de los Frentes Populares y de los Bloques de la Resistencia; la dura obra de restauración de la doctrina y del órgano revolucionarios, en contacto con la clase obrera, fuera del politiqueo personalista y electoralista.
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¿Disturbios por el pan en Europa?

Incluso los académicos burgueses hablan ahora de ello.

Durante décadas el capitalismo ha dedicado sus mejores esfuerzos y ha pagado generosamente a sus mentes más brillantes, para hacernos creer que los disturbios por el pan eran cosa del pasado: solo un mal recuerdo lejano que jamás volveríamos a experimentar (al menos en la Europa "rica", dado que la llamada Primavera Árabe de 2011 ya había desmentido estos cuentos inverosímiles).

Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista científica Sustainability ha reabierto el debate sobre la seguridad alimentaria en Europa, planteando la posibilidad de "disturbios por el pan" si múltiples crisis —climáticas, geopolíticas o cibernéticas— afectan a las cadenas de suministro. Cabe destacar que no se trata de un artículo periodístico sensacionalista, sino de un estudio académico, una investigación realizada por un grupo de académicos universitarios británicos y publicada en una revista revisada por pares ([1]). Cierto es que los comunistas tenemos motivos de sobra para desconfiar de la academia burguesa, especialmente en la era imperialista. Sin embargo, el estudio, basado en consultas con expertos y análisis de escenarios, es significativo y elocuente, ya que identifica las vulnerabilidades del sistema alimentario contemporáneo (cadenas de suministro largas y centralizadas, dependencia de las importaciones, bajos ingresos, escasa resiliencia logística) y argumenta que una combinación de estos factores podría generar graves tensiones sociales.

No obstante, precisamente al identificar las causas es cuando surgen las limitaciones del enfoque, como era de esperar. De hecho, los factores que podrían provocar disturbios por el pan en la Europa altamente desarrollada no son problemas vinculados a eventos imprevistos y vulnerabilidades aleatorias, como pretenden hacernos creer los académicos burgueses, sino elementos estructurales del capitalismo conocidos desde hace siglos, al menos para nosotros los revolucionarios.

El estudio describe los bajos ingresos, la precariedad y la concentración logística como «factores de vulnerabilidad» que, combinados con «choques externos», podrían desencadenar disturbios. Pero los bajos salarios no son casualidad: son el resultado de la dinámica del capital, que tiende a comprimir los costos laborales. Las largas cadenas de suministro centralizadas no son errores técnicos: son producto de la concentración monopolística y la búsqueda de la máxima eficiencia y beneficio; y la ausencia de inventarios es coherente con la lógica del "just in time", que tiende a reducir costes para maximizar beneficios, aumentando así la fragilidad sistémica.

La perspectiva marxista —expresada, por ejemplo, en nuestra obra "Las mercancías nunca alimentarán al hombre" y otros artículos sobre el grano y el capitalismo y la teoría de la renta de la tierra[2]— aclara la cuestión central: en el capitalismo el alimento es una mercancía, el grano es una mercancía, y las mercancías se producen no para satisfacer necesidades, sino para valorizar el capital. Mientras el pan siga subordinado al valor de cambio, el acceso al pan depende de los salarios. Y cuando los salarios son insuficientes, el hambre no es una anomalía, sino una consecuencia estructural... ¡incluso en las metrópolis de la Europa opulenta, donde el proletariado se enfrenta al hambre! He aquí otra confesión impuesta a los científicos burgueses por su obstinadamente dura realidad, a pesar de todas las limitaciones metodológicas de su pseudociencia.

El precedente del año 2011 en el norte de África demostró que los disturbios por el pan no son resultado del "atraso" del capitalismo, sino de su desarrollo natural. De manera similar, hablar de posibles revueltas europeas suele ir acompañado de un trasfondo: la burguesía quiere hacernos creer que los disturbios por el pan son fenómenos típicos de zonas "atrasadas" o "inestables". De ahí la indignación que ha provocado el anuncio de posibles disturbios por el pan en Europa, incluso en los principales medios de comunicación. La llamada Primavera Árabe demostró cómo el aumento de los precios de los cereales actúa como un detonante social de enorme magnitud: ¡una increíble demostración de leyes marxistas consideradas ahora retrógradas y obsoletas! ¡Un claro fracaso del capitalismo y sus defensores intelectuales!

En países como Túnez y Egipto, el alza vertiginosa de los precios del trigo y el pan —vinculada a la especulación financiera internacional y a la concentración monopolística de la producción y la distribución— fue la principal causa del estallido de revueltas masivas. No se trataba de «hambrunas naturales», sino de crisis de acceso, vinculadas a las fuerzas del mercado: el trigo estaba disponible en el mercado mundial, pero a precios incompatibles con salarios estancados y sistemas económicos dependientes de las importaciones. El paralelismo es evidente: si la dinámica de precios e ingresos provoca exclusión alimentaria en el Sur Global, no existe ninguna ley económica que exima a Europa de ella. La diferencia es solo de grado, no de naturaleza.

El estudio académico también propone algunas soluciones, y aquí, naturalmente, aparece un término de moda en la fase de crisis capitalista en la que nos encontramos inmersos: «resiliencia». Esto se traduciría en planificación (¡sic!), acopio y diversificación del suministro. Son medidas técnicas racionales, propias del sistema capitalista, pero chocan con las leyes del capital y ya han demostrado su fracaso en innumerables ocasiones. De hecho, estas supuestas soluciones no abordan la cuestión crucial: mientras la alimentación siga supeditada a la lógica del beneficio, cualquier mejora técnica puede reducir el riesgo, posponerlo, pero no eliminarlo. El capitalismo no planifica: ¡piensa en el beneficio a corto plazo! ¡El proceso de concentración monopolística es irreversible!

La historia del capitalismo demuestra que las crisis alimentarias no son desviaciones puntuales, sino momentos en los que emerge una contradicción más profunda: una creciente producción social y un acceso a los alimentos y al agua mediados por el poder adquisitivo individual, con un proletariado que, proporcionalmente, tiene menos acceso a la riqueza producida, e incluso a los recursos naturales, producto de la tierra. ¡Todo es una mercancía!

Si hoy en día incluso la comunidad académica británica reconoce la posibilidad de disturbios por el pan en Europa, esto no prueba la inminencia de una catástrofe. Más bien, demuestra que las contradicciones que incendiaron las costas africanas del Mediterráneo en 2011 no pertenecen a un mundo "atrasado", sino que están inscritas en la estructura global del capital. En cuanto al momento, ¿qué dice el estudio? Una parte significativa de los expertos consideró posible, aunque no probable, un importante evento de "disturbios civiles" en Europa, vinculado a perturbaciones en el sistema alimentario, en la próxima década. Cuando se les pidió a los expertos que consideraran un plazo más largo, el porcentaje de quienes consideraron plausible tal evento aumentó notablemente. La mayoría creía que había una probabilidad "posible" o mayor de disturbios civiles vinculados al sistema alimentario en los próximos 50 años; más de la mitad del grupo pensó que, en este plazo, la causa más probable sería la insuficiente disponibilidad general de alimentos, no solo problemas de distribución. En esencia, el estudio no afirma que los levantamientos sean seguros o inminentes, sino que la probabilidad percibida aumenta al considerar horizontes más amplios (hasta 50 años), ya que más tiempo implica mayor potencial de conmociones, interacciones entre causas y degradación sistémica.

Desde una perspectiva marxista, una generación no es suficiente para que salgan a la luz todas las contradicciones que socavan los cimientos mismos de la sociedad capitalista… ¡No se engañen, profesores burgueses, no tendremos que esperar 50 años! Pero más allá de la cuestión del tiempo, que es secundaria, lo fundamental es que las causas de los disturbios por el pan no residen en posibles conmociones, eventos aleatorios e imprevistos. Ninguna gestión de riesgos obtusa, ningún procedimiento burocrático de evaluación de riesgos evitará los disturbios por el pan. El problema radica en el hecho estructural e ineludible del capitalismo: el pan es una mercancía. ¡Y en efecto, las mercancías jamás alimentarán al ser humano!

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[1] “Scoping Potential Routes to UK Civil Unrest via the Food System: Results of a Structured Expert Elicitation”, https://www.mdpi.com/2071-1050/15/20/14783?utm
[2] “La questione agraria e la teoria della rendita fondiaria secondo Marx”, https://www.internationalcommunistparty.org/index.php/it/archivio-2/raccolte-tematiche-99650?view=article&id=219:mai-la-merce-sfamera-luomo&catid=317:raccolte-tematiche; “Nunca la mercancía alimentará al hombre” (colección de escritos aparecidos en los años 1953 y 1954 en il programma comunista); “Grano e capitalismo”, il programma comunista. 4/2008

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